Desde la gran olla periodística, salen diariamente las mismas noticias, la mismo basura y polución que nos arrojan las agencias de información, y siempre con las mismas noticias, absurdas, las mas morbosas, las que dan pasta a las cajas de publicidad. y claro, en esta mezcal explosiva, no hay lugar a cosas serias. Ayer murió un gran hombre, alguien que teníamos en mente, presente por su trabajo, sacrificio y dedicación a causas justas, pero como no es ninguna folklórica que pasa el tiempo vendiendo exclusivas, no interesa y no da de comer.
El fotógrafo Dith Pran, sobreviviente del genocidio camboyano y cuya experiencia fue relatada en la premiada película “The Killing Fields”, falleció el domingo a los 65 años, indicó a la AFP su amigo y ex corresponsal del New York Times Sydney Schanberg.
Dith, que luchaba contra un cáncer de páncreas desde enero, murió en la madrugada en un hospital de Nueva Jersey, indicó Schanberg.
“Pran era una persona muy especial. Nos están invadiendo a mensajes de personas que estuvieron con él solo una vez indicando que les dejó una profunda impresión. Y lo hacía, con todos”, dijo Schanberg.
“The Killing Fields” (“Las voces del silencio”), filme británico dirigido por Roland Joffé y estrenado en 1984, cuenta la historia del periodista del New York Times Sydney Schanberg que quiere salvar la vida de su corresponsal local, Dith Pran, que se quedó en Camboya cuando los Jmeres Rojos conquistaron el poder e internaron a la población en campos de trabajo.
La conexión de Dith con el diario comenzó cuando trabajó junto a Schanberg de 1972 a 1975 cubriendo la guerra civil en Camboya.
Cuando los estadounidenses fueron evacuados de Phnom Penh el 12 de abril de 1975, Dith y Schanberg se quedaron atrás para cubrir la caída de la ciudad frente a los comunistas de los Jmeres Rojos.
Schanberg, Dith y otros dos periodistas fueron arrestados por los Jmeres Rojos y retenidos para ser ejecutados, pero Dith logró convencer a los Jmeres de que los tres occidentales eran periodistas franceses neutrales.
Finalmente los cuatro fueron liberados y buscaron refugio en la embajada francesa. Los extranjeros pudieron abandonar el país pero Dith fue enviado a los campos de trabajo forzado de la Camboya rural, conocidos luego como campos de la muerte, donde durante cuatro años sufrió hambre y tortura.
Unas dos millones de personas murieron por falta de comida y exceso de trabajo o fueron ejecutadas por los Jmeres Rojos, que desmantelaron la sociedad camboyana en su intento de forjar una utopía agraria radical.
Schanberg, en tanto, ganó un premio Pulitzer en 1976 por su cobertura del conflicto, aceptando la recompensa en nombre suyo y de Dith, que en 1979 logró escapar a Tailandia, donde Schanberg lo encontró.
“Pran era mi hermano, así nos llamábamos”, dijo Schanberg a la AFP. “Pran perdió a sus tres hermanos biológicos cuando fueron matados por los Jmeres Rojos y establecimos un fuerte vínculo cuando comencé a trabajar con él”.
“Ambos teníamos la misma misión, decirle al resto del mundo lo que pasaba al pueblo camboyano -en el caso de Pran su pueblo- y esa fue la misión el resto de su vida”.
Nacido el 27 de setiembre de 1942 en Angkor Wath, famosa por sus templos, Dith trabajó en la industria turística antes de hacerlo con Schanberg.
Tras escaparse de Camboya, logró asilo en Estados Unidos y desde 1980 pasó a trabajar para el New York Times.
En 1985 fue nombrado Embajador de Buena Voluntad por el Alto Comisionado de la ONU para los refugiados. También creó el Proyecto para la conciencia sobre el holocausto Dith Pran, una organización dedicada a educar a las nuevas generaciones sobre el genocidio en un intento por evitar repetir el pasado.
“Debo hablar por aquellos que no sobrevivieron y por aquellos que todavía sufren”, dijo una vez.
“Parte de mi vida es salvar la vida. No me considero un político ni un héroe. Soy un mensajero. Si Camboya sobrevive, necesita muchas voces”.
